sábado, 2 de mayo de 2015

Y otra vez estoy solo en casa,
sin saber qué es lo que me pasa,
escribiendo cartas, oculto en amenazas
rompiendo espejos, odiando esta farsa
tus complejos y todas tus palabras.

Y ahora dime, qué nos ha ocurrido
tanta carrera siendo el lento
y nos ha faltado recorrido.
Cuando tú quieres no quiero
cuando quiero no quieres,
¿será que nos pasamos el testigo?

Haciendo el amor mirándonos,
ocultándonos, siendo solo dos 
cuando para todos no somos ¿no?
Disparos al amor, destruyendo corazón
jugando a las cartas con la razón.

Carreras a las seis de la mañana,
y no son por llegar a mi cama
sino por dejar atrás a la que no ama.
Pensamientos que no calman,
gestos que hacen daño,
decir que no me importa nada
y que ni siquiera suene extraño.

Cuchillo en mano, sin saber qué hacer
dejadme solo, quiero enloquecer.
Matar a todo lo que duele de mi ayer.
Tengo que hacerme el duro,
que me vean y digan "ese es un chulo"
luchar contra verte y no tenerte
y que el metro que nos separa
no se me haga un mundo, siendo inerte.

Llorar y seguir dándome igual,
no mover los recuerdos de lugar,
que si miro dentro de mí
no soy feliz si nunca he sentido eso de amar.

Y no lo hago porque lo leas ¿sabes?
lo hago porque no quiero que calles,
no quiero que pares, no quiero que te largues...
Y tú tampoco quieres que yo desaparezca.
Es lo de no cuidar lo que se tiene,
hace que -no- se valore lo que algún día pierdas.

Porque me iré para siempre
y no lo sabe nadie,
aprovechar el tiempo que tengo
eso es incalculable.
Sentir lo que siento,
sentir lo que sientes otra vez,
que te sientes como me gusta
y volver a tocarte... la piel.

Escribir para bien, leer de tu bien,
saber que si estás contenta
es porque estoy contigo también.
Terminar desapareciendo,
polvo al polvo, tiempo al tiempo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario