miércoles, 20 de mayo de 2015

Es muchísimo más fácil decir "vete"
que decir "quédate".
Mucho más sencillo decir que Soledad ayuda
y que las cosas se arreglaran solas.
Vete, quédate, me la juego...
Hay que ser valiente para darte cuenta de cuando necesitas ayuda, más aún para pedirla.
Y quedarte donde duele.
Y dolerte lo que sabes.
Y pensarte encima mía... Y debajo, y a mi lado, callándonos...
Tu respiración alterada en mi oído era la mejor melodía que podía escuchar.
Tu sonrisa, morderte los labios tocándote los labios...
Que me arañes la espalda y me grites tampoco estaba tan mal
cuando no era por enfados de los malos.
Que sigas queriendo eso y no pase
si que es malo.
Te quiero secuestrar. Pero no grites.
Dejame hacerte mía... Olvidar, y después si eso vives.
¿Te apete jugar por algo que de verdad lo merece?

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