sábado, 21 de marzo de 2015

Te creíste y no

Y te creíste que te echaba, que no quería nada.

Pensaste que se acababa.
Pequeña ilusa.

No existen las hadas, ni sus cuentos, solo ruletas rusas.
Existen las historias debajo de las sábanas, los labios rotos de mordértelos y tus uñas en mi espalda.

Las montañas, también rusas, y nuestras caídas desde lo alto que hacen que las subidas tengan más emoción aún.
Que la velocidad varía, crecía mientras subía.
Y ha caído tan rápido que te crees que no va a llevar impulso para subir aún más veloz y aún más lejos.

Ilusa, olvida los miedos, los complejos, convénceme de que me haré viejo.
Contigo. Siendo yo... Siendo dos, uno, dos, uno pero siempre siendo.... que yo ahora no sé ser uno sin pensar que luego seré dos por muy extraño que le parezca a mi reloj.

Que yo no cuento números, no cuento segundos en tu ausencia.
Cuento con tu presencia, tu esencia en mi cuello.
Quedarme con tu fragancia.

No necesitamos ponernos palabras, porque yo tampoco las quiero, quiero sentimientos, quiero lo que quiero.
Quiero volverme loco por tu pelo.
Déjame decidirte, déjame olvidar otras opciones contigo, porque tú puedes ser la única que me diga lo que de verdad debería hacer para ser feliz, pero joder, ¿me quieres ahora allí?

No necesitamos ponernos palabras, porque tú tampoco las quieres, quieres sentimientos, quieres lo que quieres.
¿Quieres volverte loca por mis abrazos?
No pienses en decidir, olvida otras opciones conmigo, porque no sé si yo seré el único que te explica lo que de verdad deberías hacer para ser feliz, pero joder, te quiero ahora aquí.

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