Hace dos meses volvió a pasar en mi vida, apareció de nuevo otra persona. Vida cíclica, o eso creía, hasta que me cambia los esquemas.
Hace dos meses que empecé a querer sentir y sentir queriendo. Empecé a querer reír y querer riendo. A querer estar con ella y estar con ella queriéndola. Siempre queriéndola, cada vez más..
Dos meses que han pasado como dos minutos, y minutos que se me van a grabar durante meses, y años...
Dos meses de conocer, gustar, sentir, descubrir, tener, y querer cada vez más.
Descubrí la máxima expresión del amor en cada mínimo detalle junto a ella.
Sentí la locura y la euforia dentro de mi pecho un segundo antes de verla, y corroboré que era amor en cada uno de sus besos.
Tengo grabado a fuego tantos momentos que mi retina podría quemarse, y entre las cenizas sonreír por tener los paisajes más bonitos dentro.
Recordar cada una de sus sonrisas, de sus miradas.. Recordar su cara de asombro cuando la espero de sorpresa, la cara que pone cada vez que la pico y se enfada.. Todo eso me hace feliz hasta cuando no estoy con ella.
Sensaciones únicas al sentir su cuerpo con el mío, al desafiar a la rutina, siguiendo cada paso del destino.
Conexiones mágicas que nos unen como personas extraviadas en una ciudad presa de una sin razón constante.
Y amor, en dos meses también se ve muchísimo amor.
Aunque parezca poco, viendo todo lo que queda.
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