Sigo con el corazón vacío, como roto al haber estallado después de haber albergado tantos sentimientos en tan poco tiempo... Y ahora ¿dónde están? ¿Acaso han desaparecido de aquí dentro tras romper las murallas que los guardaban en este corazón sensible? Quién sabe.. quizás cabe la posibilidad de que la triste historia de hadas terminase al dejar de creer en el amor de Campanilla, o quizás me hice demasiados mayor para seguir entretenido en cuentos de hadas, sabiendo que no existen, y que si alguna vez vi una, a lo mejor solo fue producto de mi imaginación... Bueno, de mi imaginación y de la de Soledad, que no se separa de mí ni para darme un suspiro, un respiro de Esperanza, un pellizco de Pasión para decirme que sí, que la realidad es mala, pero que hubo un momento en el que también existieron para mí los cuentos, y en ellos, no existían ni siquiera los finales felices porque jamás llegaban a acabar... o aún peor, porque la mayoría de las veces ni siquiera comenzaban del todo.
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