domingo, 21 de febrero de 2016

Siempre pensé que la suerte había que buscarla,
y resulta que estaba en la barra de un bar,
no en forma de copa, sino de boca.
Estaba en la casualidad no casualidad del destino,
en la coincidencia de mi pasado en su pasado,
en el pensamiento más extraño de nosotros mismos.

Estaba en el paradisíaco paraje del inframundo,
en un juego de manos para niños,
en un viernes 23 en su cama saliendo lava,
en la forma en la que mis ojos... inevitablemente la alababan.

La suerte estaba jugando al escondite
escondiéndose en mi sombra
y en mi sol, que más tarde vería de cerca.
Estaba en su cadera, en sus ojos, en su culo
cuando mi mano iba a buscarlo, sin disimulo.
Estaba en las despedidas amar-gas por amarnos demasiado,
en amarnos como locos
siendo siempre demasiado bastante poco.

La suerte estaba en su bañera,
en su pelo, y en su sonrisa siempre compañera.
la suerte era del catorce,
del día de verla, de hablarnos, de conocerla,
de nuestros cariños y roces..
la suerte era, es y será..
                                                   ...siempre ella.

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