Al principio no salía el sol,
siempre era de noche en este oscuro rincón
de mi habitación.
Cuando la conocí la cosa cambió,
empezaron a apartarse nubes
de esto que ya no sabes
si bajas o subes. Y me dejé llevar.
Cada vez me gustaba más
poder notar el calor del sol
y de la felicidad.
Pero luego llegaron dudas, tormentas, brumas
de esas que asustan
y hacen que huyas.
Es normal que terminase todo en lluvia, en frío, en el cambio
de una vida cíclica de espanto.
Y volverá a salir el sol, a llover, a huír y sonreír tanto,
que me alegraré de este cambio climático.
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