Surgieron dudas, miedos, explosiones de pensamientos contra lo que eres, lo que somos, lo que teníamos. Surgieron problemas, miradas eternas con despedidas enfermas escritas en cartas sin destino. Surgieron actitudes infantiles para ser tan mayores, días de pensar en que la lluvia era más que el arcoiris. Surgió una rutina desencantadora donde cada noche nos comíamos la cabeza por no habernos comido a besos.
Pero todo pasó... Se quedó atrás formando parte del presente y haciendo que el futuro ahora se vea increíble y no me extraña porque parecía que sí, pero nunca dejamos el juego.
Nuestro juego es el de ser distintos, el de ver las cosas distintas, poder ser nosotros mismos sin importarnos los demás... y nunca he querido dejar de jugar. Cambiaron las normas, aparecieron nuevas, cambiaron las situaciones, aparecieron mejores... Ahora ya lo tengo todo claro... y aunque suene típico no voy a dejar que te vayas, no quiero que seas de otro, no quiero ser de otras, paso de ellas -por muchas que aparezcan repentinamente diciéndome que también serán mucho para mí- pero es que ahora les hablo de ti.
No sé el futuro, claro que no lo sé, pero lo imagino, lo sueño, lo deseo sin desearlo porque me encanta nuestro presente... y está claro que si crees que voy a dejar que las cosas vayan a menos estás loca (aunque me encante que estés loca, pero esta vez no me gustaría...) y es así, estás loca y haces que yo esté loco. Un día casi cometo una locura de la que me hubiese arrepentido mucho, pero está claro que si dos personas quieren nada les puede.
Espero que sigas volviéndome loco, que me odies, que no solo me odies, que me tengas y que no pares de ser tú... porque estoy seguro de que yo viviría feliz así.
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