Y es difícil saber a dónde quieres ir, o lo que es peor, a dónde quieren que vayas, pero más difícil es tener que andar y seguir con tu vida cuándo ni siquiera tienes ganas, cuando te levantas y ya apenas tienes motivos para volver a levantarte y lo único en lo que se basa tu vida es en una sonrisa metafísica que no sabes si la acabas de soñar, imaginar o si se acaba de ir volando con el levante con el que también se ha despertado el día... Pero ahí sigues, cómo intentando sonreír para que ella también sonría, ocultando la verdad de tu interior para ser el típico gracioso que cada vez que la hace reír para enamorarla termina enamorándose más y no te importa. No te importa porque dicen que un corazón roto en tantos pedacitos no puede volver a romperse más, así que sigues... Siempre con ella, bueno, "siempre por ella" así, como si fuera un lema de vida y más que de vida, como lema para no morir hundido en mi propia mierda.
Y sí, sigues viviendo... vives para que por fin un día puedas verla, como si se tratase de un espejismo causado por el calor que hace y por no haber bebido agua de su boca desde hace tantos segundos. Y crees que merece la pena, que vivir así merece la pena porque un día puedes verla darle un abrazo (de esos que solo ella te sabe dar de tal forma) y decirle entre bromas: "eres tonta pero te quiero" y ver así como sus labios se despiertan también para esbozar una sonrisa... Y le coges la mano, juegas con sus dedos como si se tratase del juego de tu vida, entrelazándolos entre los tuyos como diciendo "no me vayas a soltar nunca que sin ti me caigo y no hay quién me levante" y sigo... Sigo aferrado a ti, viviendo en un sin vivir por verte un día, por querer estar contigo, pero desapareces dejándome un escalofrío por pronunciar las palabras odiadas que cualquier amigo así no quiere oír.
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